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lunes, 14 de marzo de 2011

Presentación libro


¿Para qué sirve un libro?

Por Diogenes Abreu

Palabras de presentación del libro Para comprender mejor el Himno Nacional Dominicano (2010), del autor dominicano Miguel de Camps Jiménez.


Rara vez un libro sirve efectivamente para múltiples cosas. Hay libros que, muy a pesar de la importancia del tema que traten, son publicados y terminan arrumbados en los rincones o prensados debajo de una pila de otros libros. Pero existen libros que dada su importancia para todo un pueblo y su historia como grupo humano, pertenecen a un sitial especial y prominente en nuestros hogares y en los espacios predilectos de personas e instituciones que pregonen salvaguardar la entereza de la historia como memoria colectiva.
A ese último grupo de libros, según mi humilde juicio, pertenece el texto del señor Miguel de Camps Jiménez, Para comprender mejor el Himno Nacional Dominicano. Y es que, con lo tan accidentada que ha sido la historia nacional dominicana, son muchas las tergiversaciones adrede sufridas por hechos históricos fundamentales para nuestra memoria histórica como pueblo forjado a sangre y fuego contra múltiples enemigos.
El texto de De Camps Jiménez, haciendo uso de variados recursos didácticos, se convierte en un libro de consulta obligatoria para quienes deseen hurgar sobre los orígenes de nuestro himno nacional. El autor maneja con efectividad escritural y documentación sólida las circunstancias historias bajo las cuales el himno surge como estandarte identitario en oposición a perversas influencias y acciones contra la nación, tanto internas como externas.
El formato del texto está pensado y diseñado para que el mismo sirva de material académico que pueda utilizarse en la enseñanza escolar pública y privada. Eso, de por sí, lo convierte en un libro de importancia máxima, mas no se queda ahí el hueco que dicha obra viene a llenar con relación a nuestro himno nacional. Para las comunidades dominicanas en el exterior, este texto se convierte en una fuente de información valiosísima para aquellas familias que aun sientan la imperiosa necesidad de mantener encendida la llama de su memoria histórica viva y no diluida por nuevas experiencias vivenciales.
Nótese que digo “memoria histórica” como forma de aludir a la hibridez de nuestra identidad nacional en tanto que pueblo latinoamericano. Esa herencia mestiza y líquida, queda muy bien documentada en los acontecimientos históricos referidos por el autor en su empeño por narrarnos correctamente la historia de nuestro himno nacional.
Leyendo este texto nos damos cuenta que, allí donde las letras no lo expresen, el espíritu ideológico/moral de muchas estrofas del himno revelan su relación a la lucha de otros pueblos y naciones por erigirse libres e independientes.
Leyendo dicha obra podremos, al mismo tiempo, conocer aspectos señeros sobre la convicción política del autor y su postura ante hechos que puedan dañar la entereza de la patria. Lo que digo queda claro en la reacción del autor al narrarnos los fallidos intentos del trujillismo por perpetuar al tirano en las notas gloriosas del himno:
Acciones de individuos como estos, mantuvieron a Trujillo en el poder más de treinta años, hasta que un grupo de hombres valientes decidió liberarnos de la opresión la noche del 30 de mayo de 1961.
Así que para responder la pregunta inicial al comienzo de estas breves palabras, ¿Para qué sirve un libro?, el texto del señor de Camps Jiménez nos sirve Para comprender mejor el Himno Nacional Dominicano y para mucho más.

martes, 31 de agosto de 2010

El Himno y de Camps



Por: Juan José Ayuso
 La información bibliográfica y hemerográfica está ahí y cualquiera, con la iniciativa, puede escribir una historia del Himno Nacional.
 Ahora, bien.
 Durante los años largos y amargos del exilio español, el poeta León Felipe lo compendió en una frase que por supuesto dirigía al dictador Francisco Franco: “nos llevamos el salmo”.
 ¿Qué le decía el poeta al militar que borró a España por cerca de cincuenta años pero que no pudo borrar a lo español ni producir un arte o una literatura o una música o una política de la dictadura?
 ¿A qué o a cuál “salmo” se refería el poeta Felipe? ¿Qué o cuál era el “salmo” que se habían llevado al exilio los españoles -obreros, profesionales, políticos, intelectuales, literatos, pintores, escultores y músicos, todos de izquierda en adelante?
 El “salmo” de Felipe tiene que ver con la libertad del trabajo en todo sentido, del picapedrero al intelectual, y con el entusiasmo y la mística y el sentido misional que cada trabajador imprime a su labor, no importa dónde la realice, ni lo mal pagada.
 El “salmo” que se llevaron consigo los exiliados españoles de todas las clases, oficios y tendencias políticas era el alma del trabajo con amor individual y solidario, el alma del trabajo con inspiración y aspiraciones que ya no podía realizarse en la España de Franco y que no pudo por cerca de 50 años.
 ¿El arte y la poesía y la investigación académica y la tarea de búsqueda profesional de la verdad podían realizarse como actividades sometidas a leyes y reglas académicas o empíricas frías, sin alma, sin vocación de participación en el bien colectivo, sin el sentido misional que hasta el ser humano más humilde tiene que dar a lo que piensa y a lo que hace? No. No se podía. Y no se pudo.
 “Para comprender mejor el Himno Nacional Dominicano”, trabajo de investigación, tiene impreso en cada palabra el “salmo” de que hablaba el poeta Felipe; la voluntad de aportar un paso adelante al establecimiento y fortalecimiento de la dominicanidad; el sentido misional de tenderse el autor y de tender el autor la mano a tanta gente joven y a tanta gente vieja que, por designios de los poderes malignos de la tiranía, la opresión y la explotación del hombre por el hombre, en inglés y en español, logran disolver los principios del ser nacional en una naturaleza consumista.
 Todo lo cual convierte al historiador Miguel De Camps en maestro de lenguaje sencillo –los chinos, para alcanzar la sencillez, han tenido que andar por más de tres mil años de historia-, portador de una lección de música y poesía que en 1883 convirtieron en obra de arte inmortal José Reyes y Emilio Prud’Homme. Y en el historiador, patriota y poeta, que él quisiera aparentar que no es.

www.elnaciona.com.do 

miércoles, 25 de agosto de 2010



El Himno de la Patria
Escrito por: Juan José Ayuso (buenapila@yahoo.es)
(1) Para dejar que su vocación corriera adelante, Miguel de Camps hizo primero, unos cinco años atrás, un posgrado de Historia en la Universidad Autónoma de Santo Domingo. Allí obtuvo el armazón ideológico y metodológico para construir la disciplina como ocupación.
 De las lecciones obligatorias, los trabajos del francés Pierre Vilar serían los que más atrajeron su atención. La racionalidad del enfoque del historiador es un instrumento “sine qua non” para la concepción y el trabajo de historiar.
 Pero todo eso es teoría y aunque la base teórica es de suma importancia, contarán los hechos. Las realizaciones del estudioso y estudiante que quiso prepararse en el orden académico para acometer el cumplimiento de su vocación.
 De Camps anda detrás de informaciones acerca de la vida y aventuras de un sacerdote nacido en Santo Domingo, el historiador Antonio Sánchez Valverde, y entre otras muchísimas cosas de importancia ha determinado que era negro y el año en que murió en México.
 De lo primero, “cae de la mata” cuánto tuvo que luchar el cura para que tantos blancos jesuitas y dominicos lo reconocieran no como al dedicado estudioso que era sino como ser humano. Los blancos de entonces y hasta casi ayer entendían que el negro era un eslabón entre el animal irracional y el hombre.
 De ahí, contará De Camps en su trabajo del que avanzó algo en una reciente conferencia en la Academia de la Historia, la necesidad de Sánchez Valverde de dejar la colonia e irse a una parte donde la suya se reconociese como música.
 La “Idea del valor de la Isla Española”, su gran trabajo de “historia total”, fue publicado en España, donde pudo hacerlo y su validez lo catapultó a la bibliografía ibérica, continental y nacional.
 Pero mientras trabaja con Sánchez Valverde y porque la información se le facilitaba en fuentes bibliográficas dominicanas y extranjeras, De Camps completó el diseño y acaba de publicar “Para comprender mejor el Himno Nacional Dominicano”.
 Lo que es un deleite para la lectura y, de mayor trascendencia, una de las mejores acciones didácticas y pedagógicas puestas en las manos del país y de su gente de todas las edades a fin de que se apropien como suyo y representativo del Himno de José Reyes y Emilio Prud’Homme. 
 Organizado como una sencilla, profunda lección de historia de la dominicanidad, el libro de De Camps cumplirá una función de enseñanza a la que no puede tomársele medida ni medírsele proyección en el tiempo por venir.
 Pero hay más.

www.elnacional.com.do